En el anterior artículo que publiqué explico cómo se conforman
los nombres en los países de tradición anglosajona. En este trataré de exponer cómo se regula en Portugal dicho aspecto de la filiación.
En portugués se utiliza nome o prenome para designar el nombre y apelido o sobrenome en todas las naciones lusófonas
para el apellido, excepto en Brasil donde solo se utiliza sobrenome, porque apelido significa 'apodo' en el país americano. No obstante, los motes o apodos se aluden con la
voz alcunha.
Una vez aclarada la cuestión terminológica, pasemos a ver el modo en que se forman los nombres de las personas. El Código del Registro Civil portugués
establece que los nombres deben componerse de nombre propio y apellidos. Por su
parte, el nombre propio puede constar de uno o dos vocablos gramaticales y los
apellidos de dos a cuatro, elegidos estos últimos últimos de entre los de los
padres, en el orden en que estos deseen. Tradicionalmente, en Portugal, se imponen uno
o dos nombres de pila seguidos de uno de los apellidos de la madre y otro del padre, que
va el último.
En la práctica, si una mujer se llama Josefa Maria Marques Silva, en su vida cotidiana será conocida por Josefa Silva, es decir por su primer
nombre propio y por el último y más importante de sus apellidos que es el que corresponde a su
padre. Así mismo, podrá ser nombrada en el ámbito familiar por el hipocorístico
de Zefa.
Si nuestra amiga Zefa contrajese matrimonio, bien podría
mantener su filiación de soltera, que es la opción más elegida por las mujeres en la actualidad, o añadir a sus apellidos hasta dos de los de su marido. Esta
posibilidad la tienen reconocida ambos cónyuges, aunque rara vez el marido
adopta los apellidos de su esposa.
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